viernes, agosto 27

Quédate conmigo, amor.

No paras de aparecer en mis realidades cuando duermo. Dices que estás conmigo, pero no es así. Despierto y descubro un vacío, no tan solo en mi cama, sino que también en mi corazón. Tu sombra pasea por los rincones de mi dormitorio; un lento escalofrío recorre mi temeroso cuerpo acompañado de una pequeña lagrima que se asoma dolorosamente al ver que cada día te alejas más de mi lado. Respondes a mis dudas, con preguntas que son simples en cuestiones de palabras, pero eternamente difíciles en sentimientos. Me dices volveré, ¿ Te creo ? esa incógnita es mi dilema que siempre ronda mis pensamiento, la credibilidad de tus palabras, que al ver como te marchas dejando tu rastro en mi boca; se hace complicado distinguir entre la verdad y la falsedad. Ha pasado tiempo, tu tiempo infinito que en mi espacio, se hace corto y penoso, cada vez que estás aquí a un costado mío, recostado en mi pecho, vuelan las horas, y los segundos se transforman en minutos. Déjame quedarme un rato más contigo, déjame sentirme como una mujer amada y quédate conmigo, amor. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario