Me enseñaste a vivir, a sentir de nuevo las cosas que entrega la vida, me enseñaste a nacer después de una caída, a sentir orgullo de otros, me enseñaste que 1+1 no siempre es un numero exacto, me diste otra visión del mundo, me enseñaste amar, querer cada parte de mi. Me llenaste de valor, coraje y valentía, para no ser aquella humana sin palabra. Me enseñaste lo que era el verdadero apoyo de una persona que quieres, me enseñaste que las flores no se marchitan con el tiempo, si no que uno tiene gran responsabilidad. Me enseñaste que en la vida no es solo ganar, también has pérdidas, que son inevitables, y que con cada uno ellas se crece, se reflexiona y se aprende. Me dijiste que no hay que llegar siempre primero a alguna meta, hay que intentar con esfuerzo llegar a ella, y recalcaste que es con mis propios méritos. Me enseñaste que la razón,
no es más fuerte que mi corazón.

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