¡ LΙΙВΕЯТΑD ! AL ANDAR, AL CORRER, AL CAMINAR, AL SALTAR, AL AMAR, AL EXTRAÑAR Y AL SER YO MISMA.
domingo, septiembre 12
Porque pides tanto...
Te escribo a ti, al amigo que en mi corazón sigue siendo el mismo, al amigo que se ponía alegre al verme o hablar conmigo, te escribo a ti, que ahora no hace más que refregarme en la cara la falta de tiempo para estar con contigo. Pides más de lo que puedo entregar, será que no nos vemos mucho, pero la amistad no se acaba por la distancia, el cariño mutuo no disminuye, sino que aumenta, pero al parecer no entiendes eso. Quiero decirte que ya hasta me da rabia hablar del tema, sé que no has estado bien, que necesitas de una amiga, y que piensas que ya no me importas, pero no es así, tu imagen, tu esencia, tu amistad vive conmigo diariamente. Por qué me pides que tome mi teléfono y marque tu número, por qué me pides que te vea casi todos los días. Aunque suene muy patético, entiende que si no nos vemos en un tiempo, o no hablamos, no es porque nuestra amistad halla terminado, se halla desintegrado por el pasar de las horas y días. Me dices que sientes que solo tú pones empeño, pero empeño para que... y me dices, para hacer florecer nuestra amistad, pero me pregunto, ¿para ti, nuestra amistad acabó?, porque para mi jamás se ha suicidado. Me repites lo mismo, una y otra vez, y no crees que basta con una vez, que mi corazón y mi mente se sienten culpables, y que también me da impotencia por tu manera de pensar. Sé que no lo haces con intensión de obligarme, pero cansa, cansa el saber que dice que tú aportas a esta amistad, que tú haces todo lo posible, que tú eres el que intenta todo. Disculpa por estas palabras, a lo mejor tu ojos no leerán estas lineas, pero es lo que siento.
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