lunes, septiembre 13

Se fue...

Vuela libremente.
Sí, aunque nos cueste o no queramos aceptarlo, se nos fue... aquella persona que significó más que un simple humano en nuestras vidas, aquella silueta que en cada abrazo o palabra que nos daba entregaba su cariño o sabiduría. Es fácil para los demás decir: tranquila ya está mejor; está descansando; está en paz; pero, para uno es muy difícil sentirlo y vivirlo. Se nos fue la persona que a lo mejor era por quien nos levantábamos todos los días, era en el primer ser que pensábamos, era esa amiga o amigo, aquel familiar inseparable, era ese alguien que formaba y formará parte fundamental del pilar de nuestra vida, que de ahora no estará con nosotros en cuerpo, pero si lo estará en nuestro pensamiento, en nuestro corazón y en todos nuestros sueños. El "no te mueras nunca", jamás sirvió, pero era lindo ver la sonrisa que se transformaba en un apretado abrazo de la persona amada. Se nos marcha, sin previo aviso, sin poder decirle lo que después nos arrepentiremos de no haberle dicho, sin decirle buen viaje, sin decirle un Te Amo, un Te Quiero o un simple pero doloroso Adiós. Siempre quedará impregnado en nuestras mentes su imagen, su aroma, su peculiar sentido de vida, del cual debiéramos aprender. ¿De que nos sirve ahora la vida?, nos preguntamos, y nos responden, seguir adelante por esa persona, tener una motivación para alcanzar nuestras metas, tomar en cuenta todo el conocimiento que alguna vez no quisimos escuchar por necios que fuimos. Se nos va quizás tempranamente, o tal vez, ya era el fin de su ciclo, o más bien de su destino; No habrá duda que nos quedarán muchas cosas que decirle, que expresarle o que demostrarle, sin embargo no se irá, estará con nosotros donde nuestros pies nos lleven, donde el traicionero destino y la misteriosa vida nos guíen. 

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