Tú. Sí tú. El que cree que con obsequios comprarás un amor incondicional que te perdiste hace tiempo. Tú, el ser más despreciable que pueda existir en la misma tierra que pisan mis pies. Señor, que ya ni sé como se le puede llamar a un pedazo de humano inservible, que lo único que hace o sabe hacer es causar daño, producir un odio más grande que puede matar cualquier indicio de esperanza o de cariño que nazca de mi alma hacia ti.
No sabes muchas cosas, como yo no las sé de ti, pero ¿ Te ha importado alguna vez ? ¿ Pensaste en mi ? ¿ O en la persona me tuvo unos preciosos nueve meses en su vientre ? No, no pensaste en nada ni nadie, solo en ti, en tu persona, en tu vida. Pero que más da, si ya no te quiero y no te querré. Darte las gracias por no haberte aparecido en mi vida, con tu ausencia llegaron cosas y personas mejores que un tipo sin vida que al fin y al cabo se quedará solo, por lo miserable que eres. Con el tiempo ya te borrarás de mi mente, y no te recordaré. Y si alguien algún día preguntara por un personaje al que se le llama Padre, diré que no existe tal personaje en mi vida, que no existe el portador de unas micro células, que se fue por la misma puerta que entró hace algunos años atrás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario