Te sientas al lado mío, me tomas la mano, tratas de acariciarla, el intento falla. Ya no es lo mismo, no somos los de antes, cada uno decidió por cual camino andar. La distancia fue nuestra enemiga, la que al parecer nos ganó. Si hacerse los tontos es una opción de solución, lo siento yo no jugaré tu juego. No. Otra vez no caeré en lo mismo. Con tu mirada antes me desvanecía, mas, ahora puedo yo mirar con una fuerza que nada destruirá. Veo en ti un hombre que olvida su pasado como quien olvida el nombre de alguien conociéndola recientemente, pero no me compares contigo, no soy como tú. Olvidarte no puedo, pero el amor que había, ya está quemado por la fuerte lejanía que causó tu ida. Sí, te extraño. Extraño aquellos momentos donde no eramos más que dos jóvenes que al estar uno al lado del otro, parecían uno solo, un solo corazón. Ahora, no queda más que contar lo que se ha vivido en cada camino de los dos. Recuerda que el afecto que yo tenía por ti, no se ha ido, sigue siendo parte de mi, como tu nombre grabado en mi mente, como tu sonrisa que imagino al hablar contigo. Este es otro momento que no se irá. Ten seguro que no te irás de mi.

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